De Miroslav Scheuba, poeta y gastrónomo.
https://poetaycocinero.blogspot.com.ar/
Blog dedicado a Ivonne Bordelois, ensayista, poeta y lingüista. (Hacer click sobre la foto para leer)
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Este amor, donde priman
las letras del abecé y luego, un mar de palabras, es un amor sin fecha de
vencimiento. Comienza en nuestra infancia con la palabra “ma” y mucho tiempo después,
al salir de este mundo, suele terminar con “mamá”, palabra que generalmente decimos
con una exclamación de dolor.
Después, nos damos cuenta
de que las palabras tienen colores, perfumes y sabores, y tarde nos percatamos
de que las palabras tienen peso y a veces, un doble filo.
Una tarde el autor de “El
Hacedor” nos reveló que hay palabras incómodas para las Letras –que mejor no
hay que emplearlas en un poema, y que hay palabras bellas para la vida y que
son bellas porque se han creado para significar algo bello, como las palabras
ruiseñor o arco iris y que son bellas en casi todos los idiomas: ruiseñor en
español, nightingale (inglés), nachtigall (alemán), rossignol (francés),
usignolo (italiano). Arco iris (rainbow, regenbogen, arc en ciel, arcobaleno.
Las palabras tienen
raíces, ramas, hojas, flores y frutos, pero no todas las palabras son
comestibles. Como todo ser vivo, las palabras también envejecen y mueren. Las
palabras, como los hombres, nacieron para vivir en comunidad. Casi todas las
civilizaciones han guardado sus palabras en piedras, pergaminos, libros, discos,
pendrive, Etc.
El libro es la casa donde
viven las palabras y sus ideas. Así como hay casas modestas, hay edificios audaces.
Así como hay palacios, hay cárceles. Las palabras feas viven en jaurías.
Un libro impreso en papel
es un amigo de verdad; un libro digital es un amigo virtual. No nos
entusiasmemos demasiado con las redes sociales de las nuevas tecnologías.
“Twitter te hace pensar que eres sabio; Instagram, que eres fotógrafo; y
Facebook, que tienes amigos.” escribió un honesto tuitero en sólo 99
caracteres.
Y todavía no hemos
nombrado la palabra LITERATURA…pero como rima con temperatura, no la
nombraremos más; así, no nos calentamos o no nos enfriamos.
Las palabras tienen poder
y ese poder se alcanza cuando un conjunto de palabras tiene capacidad
narrativa, es el cuento que cierra como un círculo, o palabras con capacidad de
poesía, condición para decir lo indecible, luz para crear una sombra,
agua que se va transformando en nube, y aire que se expresa en la voz del
viento. Las buenas palabras casi siempre son felices, especialmente cuando se
juntan para construir una metáfora que nos sonríe, donde “la boca es la casa
de los dientes”.
Hay hombres que por
designio de los dioses, nacen poetas; otros nacen callados.
Vamos a nombrar a cinco
grandes poetas que ha dado la Humanidad y que aquí no deberían estar ausentes.
El primero fue un empresario; el segundo fue político; el tercero era un
soldado; el cuarto era un niño que sólo quería viajar por el mundo; y el
quinto, era un joven que enamorado de los clásicos, leía todo lo que podía
porque sabía que tarde o temprano, igual que su padre, igual que su abuelo, se
quedaría ciego. Podríamos admitir en esta lista a un paciente alemán que los
psiquiatras de su época lo declararon insano, nos referimos a ese genio que
está en la cumbre del romanticismo alemán y que se sigue llamando Friedrich
Hölderlin. Volvamos a los antes nombrados: el poeta empresario fue William
Shakespeare; el poeta político fue Dante Alighieri; el poeta soldado fue Cervantes;
el poeta niño fue Rimbaud; y el poeta ciego fue Borges, el solitario Borges al
que cada día y de una manera extraña, le aparecen más amigos que lo conocieron
y lo acompañaron.
Para no ser justamente
acusados de machistas, nombremos a las poetas y en un primer plano, recordemos
a una monja, a tres profesoras y a una poeta vidente. Como en toda lista lo más
notable son las ausencias, también debemos incluir a Alejandra Pizarnik, quien
se preguntaba: “Si digo agua ¿beberé? si digo pan ¿comeré?”. “Cómo explicar con
palabras de este mundo, que partió de mí un barco llevándome.” Pizarnik fue una
poeta que se preguntaba así misma todo el tiempo y siempre lograba
respuestas memorables: “La luz es sólo luz en la memoria de la noche. “
Volvamos a los otras cinco. La monja fue Sor Juana Inés de la Cruz. Las tres
maestras fueron la uruguaya Juana de Ibarbourou, la chilena Gabriela Mistral y
la argentina Alfonsina Storni. La otra argentina de esta lista es la poeta
vidente nacida en Toay, Prov. de La Pampa, Olga Orozco.
La poesía no es un
simple género literario, es mucho más que eso, la poesía es un estado
espiritual que nos hace ricos sin tener plata, bienaventurados sin tener el oro
y el moro, y nos prepara y nos contenta para este viaje por el mundo que se
llama VIDA.
Practicar el arte de la
poesía, aparte de todas las virtudes que significa trabajar con las palabras,
tiene una gran ventaja que no siempre es tenida en cuenta, las palabras son
gratis. El otro material sumamente necesario para construir un poema o un
relato y que también es gratis, es el silencio. El tercer elemento
indispensable para trabajar las palabras se llama inspiración y si bien es
gratis, al igual que el silencio, no siempre está al alcance de la mano. Es
todo un ejercicio, pero no hay un método establecido, como en el Yoga.
Para buscar la
inspiración, que a veces está escondida y que nos está esperando, lo primero
que tenemos que hacer es caminar. Quien no camina no encuentra; salir a caminar
y a respirar. Otra buena estrategia es leer a Rainer María Rilke o a Stefan
George. Otros más temerarios pactan con el diablo o con Charles Bukowski, quien
podía escribir entre las toxinas infernales de una ciudad como Los Ángeles,
donde el silencio ya no se conseguía ni pagándolo al contado.
Sin llegar a ciertos
excesos de humo o de alcohol, es bueno y oportuno inspirarse en Charles
Baudelaire, cuyo poema Correspondencia se acerca a la
semántica que muchos años después puso en boga Umberto Eco, quien en su
libro “Lector in fábula”, nos pidió hacer una tercera relectura de cualquier
texto ajeno y de ese modo, pasar de simple lector a ser un emisor de la obra. Esta relectura lápiz en mano nos prepara para interpretar signos, símbolos y
palabras que en la lectura inicial –o acaso en la segunda, fueron vistos “con
ojos familiares” y nos perdimos en la oscuridad de la espesura.
Baudelaire ve a la
creativa Naturaleza como un templo donde el lenguaje dialoga como lo deberíamos
hacer ante los perfumes, los colores y los sonidos; agrego los sabores que
también son importantes para el cuerpo y para el alma. Leamos el poema del
injustamente acusado de poeta maldito, aunque el Charles francés es un bebé de
pecho al lado del otro Charles, el ícono equivocado de una generación “beat”.
CORRESPONDENCIA
(En
la excelente traducción del poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre)
La
Creación es un templo donde vivos pilares
dejan
surgir a veces unas voces oscuras
allí
los hombres pasan a través de espesuras
de
símbolos que observan con ojos familiares.
Como
confusos ecos que a lo lejos se ahogan
en
una tenebrosa y profunda unidad,
vasta
como la noche, como la claridad,
perfumes
y colores y sonidos dialogan.
Y
así, hay perfumes frescos como recién nacidos,
verdes
como los prados, dulces como el oboe,
y
hay otros triunfadores, densos y corrompidos;
todos
de una expansión infinita movidos
como
el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe
que
cantan los transportes del alma y los sentidos.
Una vez que escribimos
nuestra “correspondencia “o nuestro propio poema, nuestro cuento inédito, lo
tenemos que dejarlo reposar toda una noche. Entonces, el texto sueña y al
amanecer se despierta pero no se levanta; da vueltas y bosteza. Luego, nos pide
un desayuno y se queda tranquilo por un rato. Cuando le vuelve a dar hambre, lo
almorzamos. Al llegar la tarde, nos pedirá mate, un té o un café con leche. Esa
es la parte más linda de la escritura, cuando el texto sabe lo que quiere,
sabe lo que le falta, sabe lo que le sobra y quiere dialogar con su autor.
Un texto publicado puede
pasar desapercibido o ignorado, pero a veces sucede algo extraordinario, es el
momento mágico que una página encuentra a su lector.
Termino con una evocación a
la poeta vidente antes nombrada. A Olga la conocí en un evento cultural
relacionado con el surrealismo argentino. Era una exposición de cuadros
pintados por un carpintero italiano llamado Vito Campanella. El surrealismo
colgado no me gustó. Cuando me iba, la reconocí a Orozco y la saludé. Nos
pusimos a conversar – ¿Qué has publicado? me preguntó con una sonrisa de
tarotista. Para desarmar su invisible tirada de cartas, le aseguré que no era
escritor sino lector. Orozco redobló su apuesta y me vaticinó que algún día
sería escritor y que publicaría. Nos hicimos amigos. Olga me recomendaba
lecturas polacas. Yo le insistía que no era de origen polaco sino checo, pero
su orden era esa y en este orden: 1° Czeslaw Milosz 2° Zbigniew Herbert 3°
Wislawa Szymborska. Estudié a los tres, pero me quedé con la última, la que le
pide perdón a la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la
mañana, la que pide perdón al árbol talado por las cuatro patas de
la mesa. Así de imborrables o memorables son sus páginas. Este par de
versos son de Bajo una pequeña estrella, poema de Wislawa y que
desde hace años navega on-line.
Para los antiguos jóvenes
y no tan antiguos, para quienes tienen premura en volar antes de acumular
millas y millas de lectura, dejo algunos fragmentos –los dos iniciales y los
tres finales– de “Duro brillo, mi boca”, un alto trabajo de Olga
Orozco, la poeta vidente que nos escribía desde el borde del cráter de un
volcán en erupción o bien, desde el fondo más profundo del mar:
“Como una grieta falaz en
la apariencia de la roca, como un sello traidor fraguado en la malicia de la
carne, esta boca que se abre inexplicable en pleno rostro es un destello apenas
de mi abismo interior, una pálida muestra de sucesivas fauces al acecho de un
trozo de incorporable eternidad.”
“Casi no se diría con los
labios cerrados. Más bien sólo un error, un soplo de otra especie en la
obra incompleta. Y de pronto un desliz, un relámpago acaso, un salto de animal
que descorre los bordes del paisaje sobre la sumergida inmensidad, y se
enciende el peligro y estalla la amenaza. Un lugar de barbarie bajo el fulgor
lunar.”
(…)
“¡Y tanta ambivalencia en
esta boca, bajo el signo de la carencia y la embriaguez, bajo los dobles nudos
ceñidos por el amor y el aislamiento.”
“¿Aquí no empieza acaso
ese maelström ardiente que arrebata los cuerpos y trueca los
alientos y aspira el corazón de cada uno hasta el fondo del otro corazón, y que
a veces devuelve sólo un grano de sal, un jirón de intemperie en medio del
invierno?”
“Y un poco más acá de lo
visible, debajo de esta lengua que celebra el silencio y escarba en la
prohibida oscuridad, ¿no comienzan también las canteras del verbo, las roncas
fundiciones de la poesía, el acceso a las altas transparencias que hacen
palidecer la pregunta y la respuesta?”
“Duro brillo, este oráculo
mudo.”

tambien con tu escritura enseñas a amar la literatura, gracias y lo comparto
ResponderEliminarY tu nos enseñas a amar la música, esa nueva música argentina y latinoamericana que estás componiendo o creando y dirigiendo en tu Capella Pelegrina.
Eliminar¡Hermoso paseo por la letras y la poesía! Como degustar un buen vino. Gracias.
ResponderEliminarAgradezco tu hospitalaria lectura y la foto aquí posteada, en la Biblioteca Dr. Juan Álvarez de Rosario, la tarde que presentamos tu alta novela, "El Comisaria Pereira", que recomiendo.
EliminarGracias Miros, sé que vas a estar en la Feria Libro, lo mejor para vos.
EliminarY al trabajar nuestras palabras, saltan nuestros lapsus y aparecen nuestras erratas. Tu espléndida novela policial se titula "El Comisario Pereira". Es cierto, en la 43.ª Feria del Libro, el sábado 6 de mayo a las l4 hs. en la Sala Alfonsina Storni, estaré coordinando la mesa "Las Letras y la Cocina. Dos pasiones: las palabras y los sabores". Allí estaremos junto a la querida novelista Silvia Plager, quien nos hablará de la cocina de sus ancestros, y conversaremos también con el chef ecuatoriano Adrián Borja, quien nos presentará su calendario culinario donde nos entregará de su país, una receta para cada mes del año. Aviso pasado, están todos invitados!
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